Que la nostalgia es mentirosa.
No me eches de menos, que la nostalgia es mentirosa
y eternece las horas de los días dedicados a esperar.
No me eches de menos, que mis manos se rebelan
por la falta de tu piel y se inquietan en su recordado descanso.
Hace huelga el sol, ennubecido, hasta que olvide esta idea tan mía
de que son soles diferentes los que iluminan nuestros rostros lejanos.
Hago huelga yo, y me rebelo ante la luna y le niego las visitas
hasta que nos ilumine a los dos bajo el mismo faro blanco.
Me hago un café cargado del agua de lluvia
que inunda mi primavera en esta mañana gris y fría.
Me hago una infusión de primavera, añoranza y azahar
y entro en sus brazos para que me cure con su aroma suave.
Olivos míos, mecedme, alejadme de destinos ajenos que conjuraron
un nuevo sueño a lo lejos, tan bello que me quemó las pupilas.
Amor mío, que entraste sin llamar a mi día, sin que yo aguantar pudiera
el embrujo que te envuelve, el que hizo aun más libres mis alas.
y eternece las horas de los días dedicados a esperar.
No me eches de menos, que mis manos se rebelan
por la falta de tu piel y se inquietan en su recordado descanso.
Hace huelga el sol, ennubecido, hasta que olvide esta idea tan mía
de que son soles diferentes los que iluminan nuestros rostros lejanos.
Hago huelga yo, y me rebelo ante la luna y le niego las visitas
hasta que nos ilumine a los dos bajo el mismo faro blanco.
Me hago un café cargado del agua de lluvia
que inunda mi primavera en esta mañana gris y fría.
Me hago una infusión de primavera, añoranza y azahar
y entro en sus brazos para que me cure con su aroma suave.
Olivos míos, mecedme, alejadme de destinos ajenos que conjuraron
un nuevo sueño a lo lejos, tan bello que me quemó las pupilas.
Amor mío, que entraste sin llamar a mi día, sin que yo aguantar pudiera
el embrujo que te envuelve, el que hizo aun más libres mis alas.
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