Pacto con nubes
He hecho un pacto con las nubes.
Me cambian domingos grises,
Me cambian domingos grises,
hechos para soñar con tu olor,
por horas de luz y brisa fresca,
para emborracharme de sol
y que me nazcan pecas nuevas,
ajenas a tu recuerdo.
A cambio piden las nubes bajas
que los martes por la tarde
cante tus canciones tristes,
las que escribimos entre mis sábanas
para volverse ellas nostálgicas
y recordar cada letra que cante mi voz quebrada.
Puedes unirte al pacto,
o hazlo tú con tu propio cielo,
cambia jueves por sábado
y así vamos ganando terreno
al desamor que crece
con cada mirada a las nubes esponjosas,
que son diana de poemas
de un amor improbable,
irracional como nuestras almas.
Soñamos un día con un único cielo,
ignoramos las tempestades y lluvias
que terminaron calándonos
hasta lo más profundo de nuestro hogar
construido a partir de palabras empapadas
de un cariño que no soportó el levante,
el aire que nos secó hasta dejarnos sin lágrimas.
Por eso hoy recurro a las nubes,
para que hidraten mi piel el martes,
con el recuerdo de letras,
pero que me dejen en paz el domingo,
para irme al sol de cervezas.
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