Pienso, sueño, huyo.

A veces te pienso tan fuerte
que no entiendo cómo
los que están alrededor
no perciben también tu nombre.

Cómo la onda expansiva
de tu recuerdo en mi memoria,
romántica y mentirosa,
no hace explotar en mil pedazos
mi propia mente desde dentro,
para que alcance a todos
y descubran a una idealizadora
de momentos irreales, bukowskianos,
de cigarros y cerveza, de besos y sombras.

Tú vives, yo pienso
cómo vives, mientras sueño
con un mundo paralelo
de pies quietos sin avances
entre mundos alejados, egoístas,
temerosos del amor,
soñadores del amor,
amantes del amor,
no huidores del amor.

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