Miércoles por la tarde
Me he venido a tomar un café sola, a leer a Simone de Beauvoir, a volver a aprender a disfrutarme después de esta caída de muchos días que me ha arrastrado por lo más bajo de mi mundo mental, por un subsuelo embarrado, donde me han sacado las entrañas y han barrido el suelo con ellas, recubriéndolas de polvo para volver a metérmelas dentro así, de cualquier manera. Luego me han dicho que empiece a andar aparentando calma interna mientras me pudría por dentro a cada paso. Se me han infectado las entrañas y ahora tengo un dolor dentro que no sé muy bien cómo acallar, un fuego cansado e irritado que espero se alivie con este café a solas, con este piano lento que me acompaña, espero que se enfríe la quemazón con el vomitar de las palabras dolorosas para todas las yos y todas las mujeres que me acompañan, que se calme este vendaval, por favor, universo, con una Luna Nueva, con un despertar nuevo, con ganas de comerme las tostás por las mañanas, no de que las sábanas me beban para no tener que salir al mundo áspero y seco que apenas se humedece con los besos sinceros y pacientes que tengo la suerte de recibir.
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