Isla de luz.

Humano y gata duermen a mi lado. Tomo té verde con tomillo y jengibre. El ordenador lleva una hora reiniciándose; no puedo trabajar. Entra fresco de mañana por la ventana y canto de pájaros y luz... ay, una luz que se cuela entre las cortinas y me hace querer casarme con ella o criar hijas bajo su amparo. Una luz de domingo de cuando tenía diez años y, empapada en sudor, corría entre los lirios por el campo y despertaban las abejas y nos espantaban de su territorio. Hace una luz que ilumina a mi compañero, realza sus lunares y me hace querer llevármelo de aquí al mar más próximo, donde nadar desnudos y donde la sal nos escueza en las heridas abiertas y nos termine de cicatrizar las que están a punto de cerrarse. Hace una luz que parece que sale de las campanas que repiquetean desde una de las miles de iglesias que nos rodean, luz que se vuelve atea ante los ojos de dios al reflejarse en los azulejos moros y hacerse libre fuera de los barrotes de la judería. Es una luz tímida entre las cortinas que me ofrece calma y yo la acepto, que me evoca islas desconocidas, deshabitadas, donde no existen los despertadores ni las fechas de entrega. Una isla que flota y solo permite la entrada cuando te deshaces y te aceptas entera, con cada curva y cada estría de fuera y de dentro. En esa isla, donde los animales aún no se asustan al ver la figura humana y la figura humana come de lo que le ofrece la tierra, generosa siempre, inalterable nunca, la luz tenue campa a sus anchas, se refleja en los nacimientos de corriente clara y vuelve a salir, a ofrecerse a las nubes y a las hojas, para que vivan de ella. Cuando duermo bien, cuando hago el amor y disfruto de las papas al horno, del gazpacho y de infusiones entre invocaciones a brujas, la luz me oye y acepta visitarme y traerme la esencia de su isla para que siga andando por este continente hasta que reúna fuerzas y, de un salto, me plante en ese lugar que flota, hogar de la luz tenue y de las lunas coloradas y de las mareas altas que recorren la arena y borran oscuridades.

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