Belleza, paciencia, dios.

Eres belleza y por cada poro
desprendes aire que crea corrientes
que me atrapan
que me anulan
que me avivan.

Eres belleza y yo admiro
el arte inherente
en cada movimiento tuyo
sobre el lienzo de mi piel.

Eres tú paciencia
frente a mi deseo descontrolado,
y me haces parar
y saborear.

Eres un dios, tan bello que hiere,
tan suave que cura,
tan poderoso que matas
mi voluntad de control.

Eres belleza, paciencia, dios.
Y yo pequeña, piel erizada,
manos inexpertas, impaciencia de ti,
me curvo cada vez que te intuyo,
pero tu me rescatas, me tranquilizas,
me respiras y ya respiro.

Soy ahora presa
para siempre de tu belleza
que me persigue y se persona
sin permiso en cada otra piel.

Injusta presencia
en corrientes de aire,
yo, beata impaciente,
de ti, deidad ignorante.

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