Anhelos

Es entonces, cuando
anhelo tu cuerpo,
mi alma busca
tus restos en mí
y vuelve vacía
a la consciencia
que me golpea
con la fuerza
de los océanos
que juegan a crecer
mientras tú estás
lejos.

Lejos... Y yo...
Respiro tu ausencia.
Me ahogo, no puedo.
El mar, la sal,
me quema, me seca.
Mi anhelo me mata.
No quiero ya más.

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