Nudos y piedras.

Hoy me siento pequeña, incapaz. Hoy no sé trabajar, ni dormir; ni disfrutar, ni descansar. Hoy soy yo cruda, del revés, de dentro pa fuera, dada la vuelta y agitada en esta coctelera de emociones descontroladas, derramada, con demasiado limón amargo, con poco hielo para las heridas, con mucho alcohol del que escuece. Hoy mis manos no responden a mi mente y escriben desde la garganta, para intentar vomitar este nudo que nace en el pecho, con forma de piedra bien redondita de río, que se ha formado al descender dando tumbos montaña abajo para instalarse en la mitad del esternón, entre los pulmones, con los músculos envolviéndola, tensándose para intentar sostenerla y hacerla invisible, con tirones desde la garganta, que la engancha con un hilo de lana azul oscuro. Se convierte en nudo cuando llega a la mitad del cuello y se hace espeso con la saliva que trago al intentar respirar, se amortigua mi voz, me vuelve muda, soy la sirenita sin canto, de piernas débiles, sin capacidad de avanzar por el río para dejar que el canto rodao de mi pecho se termine convirtiendo en arena de mar. Hoy no puedo pensar en el mar, hoy estoy en mitad de la corriente, estancada en un remolino de agua fría, piedras inmóviles, ovillos de lana empapados que han doblado su volumen. Hoy necesito un té caliente, aunque haya un sol fuera que podría calentarme los pulmones, hoy no sé encender el hornillo, hoy no sé cómo levantarme, hoy está bien si me quedo acostada y escribo desorden. Hoy soy nudos y piedras.

Comentarios

Entradas populares