Niña de ojos verdes crece.

Con sonrisas y ojos sinceros la niña fue sorteando obstáculos. Con la ayuda del cubo y la pala construyó con arena una fortaleza y quizá más horas de las que quisiera se refugió en ese castillo iluminado con sus ojos verdes. Decía Virginia Woolf que las mujeres necesitamos una habitación propia para desarrollarnos, que sea nuestra para que trabajemos y pensemos y estudiemos y no nos dejemos invadir ese espacio pues será el único mundo nuestro, ajeno a llamadas familiares, a cocinas y salones llenos de voces, distracciones, amor y alegría, siempre necesarios, aunque quizá a veces demasiado ruidosos.
Mi aportación a la Woolf es que llenes la habitación de flores rodeando los libros y que abras una ventana que sea camino directo a los rayos del sol, por el que entre el frescor de la noche y el rumor de las risas familiares y los gritos de amor exagerado de los amigos que esperarán siempre en la puerta a que salgas. Crea tu palacio propio dentro de la habitación y pide ayuda si la necesitas para construirlo, que aquí estamos para ti toda tu gente, Virginia Woolf y yo.
No hace falta que sea un palacio de cristales ni mármol blanco, puedes usar aquella arena que usabas para tus primeras fortalezas construidas con palas, rastrillos y agua salada; construye almenas firmes para avistar lo que vendrá pero no construyas muralla, deja la puerta abierta y recibe a todo el que se tome la molestia de pasar por tu puerta, aunque sepas que nunca volverás a pensar en sus palabras. Que tus cimientos sean sentimientos sinceros y los muros sean libros que te enseñen y te alimenten el alma de sueños de otros mundos más allá de fortalezas y horizontes. No tengas miedo a dejar en algún momento tu castillo, ya verás que tus cimientos son portátiles y te van a acompañar en todos los mundos que aparezcan y que ilumines con tus faros verdes.
Yo estaré siempre aquí, con abrazos y flores esperando por si te giras en mi dirección y avanzamos trechos de este camino de la mano, compartiendo habitaciones y libros siempre que quieras, las dos como mujeres novatas en este mundo que te espera mientras abres tus alas y se hace aun más latente tu curiosidad por recorrerlo.

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