Queridos 22.

Me he pasado gran parte del año correspondiente a mis 21 enfadada.

Estoy muy enfadada con el mundo,
con todas las personas en él,
aunque con nadie en particular.

Estoy muy enfadada por todo,
por el hambre y la corrupción que la causa,
por la avaricia y el egoísmo.

Estoy enfadada por tanto plástico
y tanto gasolina y tan pocos árboles.

Estoy enfadada por las injusticias,
por la poca consciencia de los afortunados,
por las brutalidades sexuales, raciales, sociales, morales.

Estoy enfadada como mujer,
como estudiante de historia, de literatura, de música,
siempre inalcanzables para una mayoría embrutecida por los medios,
por los intereses del poder para con un pueblo tonto
que no sea capaz de criticar, de juzgar, de demandar.

Estoy muy enfadada con los medios...
sobre todo con los medios,
que se convierten en un "sucesos"
sangriento, morboso, pero que aún no usa
la palabra "feminicidio" ni "acto racista",
o solo "terrorismo" cuando se oscurece el color de piel.

Estoy muy enfada por no manifestarnos,
no ir a las redacciones que nos toman por imbéciles,
plantear, reaccionar,
por no rebelarnos contra este Gran Hermano.
Estoy enfadada por el nuevo significado de Gran Hermano.

Estoy enfadada con la RAE,
por la negación a la inclusión lingüística,
por la existencia de "señores, eminencias literarias en el país"
como Pérez-Reverte, por el toreo, por el maltrato anclado en el pueblo.

Estoy enfadada con el no parar de mi madre,
por ser la primera en levantarse, la que cumple y carga,
por ser la última en sentarse y en descansar.
Estoy enfadada porque hasta ahora no he visto realmente
su labor silenciosa y sonriente y porque,
a pesar de ser consciente, le seguimos exigiendo demasiado.

Estoy enfadada por los que aun no se han dado cuenta
de lo brutal de esa generación de mujeres
que trabaja sola dentro y fuera de sus casas.

Estoy enfadada por el machismo encubierto en chistes,
mujeres asesinadas hechas chascarrillos.
Estoy enfadada por que el "ni una menos" cale de una puta vez.

Estoy enfadada porque con un regalo bajo el árbol
no estamos aún satisfechos,
y queremos más y más,
acumular y tener algo mío, mío.

Estoy enfadada por las minas en Congo,
por la dictadura en Guinea Ecuatorial,
por el racismo en Estados Unidos,
por las matanzas en Siria.

Estoy enfadada y muy triste.
Estoy triste, tan triste por la frivolización,
por el buen funcionamiento del capitalismo,
"porque al menos en esta parte del mundo no nos va tan mal,
tenemos que estar contentos".
Porque eso es justo lo que va mal.

Querido 2017, queridos 22,
más que enfado necesito perspectiva
para poder sobrevivir en esta burbuja de suerte y felicidad
que por azar me ha tocado a mí, precisamente a mí.
Necesito disfrutar de esta burbuja
sin frustración ni tristeza.
sin olvidar los motivos de mi enfado también.
Sin olvidar la mejora pequeñita que cada acto,
cada decisión pequeña, sea capaz de lograr.

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